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En el ambiente {Privado}

Mensaje por Invitado el Sáb Abr 02, 2011 8:16 pm

Estaba caminando por los pasillos con extrema tranquilidad, su rostro era como siempre, una máscara de tranquilidad que al verla, cualquier clase de problema que tenías se disipaba por un momento. Alissa estaba ya acostumbrada a conseguir ese efecto, en general, que no le sorprendía ya mucho. En cuanto cayó la tarde y después de terminar unas cartas para mandárselas a sus padres, decidió ir a darle sus típicas visitas a la biblioteca. Hoy andaba de humor para un poco de paz y tranquilidad y qué mejor lugar para eso que el mundo de la letra y la trama. Ansiaba tanto buscar un buen libro que le llevase a mandar a volar su imaginación y enfrascarse en su propio mundo de fantasía, porque debemos aceptarlo: Alissa era un tanto fantasiosa, y no era para menos. Cuando se enteró de lo que podía hacer, en vez de sentirse una extraña que podía hacer alzar las cosas de suelo, y hechizos, se sintió alegre y feliz de que parte de sus locos sueños a los ocho años, no fueran una mera cosa sobrenatural.

Bajó unas escaleras, luego subió otras, saludó a unos chicos de segundo grado que había ayudado el año pasado con Historia de la Magia y apresuró ligeramente su paso. Hundió las manos en los bolsillos de su sueter de algodón color azul celeste, se le antojaba una novela interesante con problemas banales de los cuales hicieron un gran embrollo dramático. O sino... Un buen libro de hechizos solo para repasar un poco y que no olvidara lo que había aprendido el año pasado allí en el Colegio.
Una vez llegado a su destino miró todos los estantes, con algunos libros flotando de aquí allá, la iluminación era precisa para disfrutar de un poco y se le hacía reconfortante el ambiente que casi se sintió como en casa. Empezó a pasear entre estante y estante, esperando ver algo que le llamara la atención.


Última edición por Alissa E. Orwell el Lun Abr 04, 2011 2:28 am, editado 1 vez

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Re: En el ambiente {Privado}

Mensaje por Invitado el Sáb Abr 02, 2011 10:00 pm

Thomas caminaba por los pasillos con aire de triunfo. Volvía de la práctica de Quidditch con otros tres compañeros y se sentían más que seguros de su victoria en el próximo partido contra el equipo de Hufflepuff. Estaban bien organizados, se movían con precisión y se complementaban en cada jugada. Tanto él como sus compañeros hablaban animosamente, riendo y bromeando, apartando con brusquedad a cualquiera que intentaba interponerse en su camino. No se sentía él ese día, parecía uno más entre sus compañeros, pero eso no parecía molestarle. Estaba de buen humor, a decir verdad, era bueno actuar con esa despreocupación que tenían los demás. Ese buen humor pareció sorprender a muchos, pues si bien él no era un amargado, sí era algo indiferente y callado. Pero le gustaba tener la certeza de que iba a ganar, le gustaba tener esa seguridad. Además, las prácticas de Quidditch siempre lo ayudaban a desahogarse. Su posición era privilegiada, pues un golpeador era el más capaz de desahogarse. Un golpe a una bludger se llevaba todo estrés y preocupación. Se sentía poderoso, y lo demostraba con cada paso. Ese día su arrogancia se denotaba a cada paso, se podía ver en sus ojos y en su sonrisa ladeada, en su forma de mirar a los demás y en su forma de hablar. Estaba orgulloso de sí mismo y no temía demostrarlo.

Pasaban por la zona de la biblioteca riendo de un Gryffindor que acababa de ser rechazado por una hermosa Ravenclaw, probablemente descendiente de veela. Uno de sus compañeros se había quedado atrás, también intentando conquistar a la despampanante muchacha. En eso la atención de Thomas tomó un rumbo bastante distinto. Vio pasar frente a sus ojos a aquella leona que no soportaba, pero que por alguna razón quería tener a su disposición. La muchacha no pareció verlo, algo que no le gustó. Thomas frunció el ceño y la siguió con la mirada, intentando disimular el interés que ella despertaba en él. Le dio un leve codazo a uno de sus compañeros, en señal de que se separaba del grupo y se metió en la Biblioteca. Siguió aquella cabellera negra que le era tan familiar. No sabía porqué, pero simplemente ver su rostro pacífico había despertado a aquel diablillo en su interior pidiéndole que alterara su paz. Muy en el fondo, aquel diablillo no era más que interés, él deseaba ver en ella una pizca de emoción provocada por su presencia, aunque esa emoción fuera la de odio. Adoraba hacerla molestar, le encantaba sacarla de sus casillas, le encantaba que esos ojos azules inexpresivos se llenaran de emoción. Adoraba ver la furia, la rabia que él le provocaba.

Caminó detrás de ella a distancia prudente. No quería hacer nada evidente. Él era el muchacho indiferente, el que no le interesaba nada ni nadie y mucho menos andar persiguiendo chicas que no valían ni un centavo (aunque esa afirmación no fuera tan cierta en su opinión). En cuanto se metieron entre los estantes, Thomas tomó un libro cualquiera y lo abrió en la primera página. Era un libro de pociones avanzadas, el camuflaje perfecto. Apretó el paso y caminó pretendiendo que leía, aunque con la mirada fija en ella. En cuanto estuvo a su altura, fingió un leve choque con ella, que lo siguió un suspiro exasperado. Cerró el libro con fuerza y la miró con fingida molestia.
▬Siempre estorbando, Orwell ▬dijo con desdén.

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Re: En el ambiente {Privado}

Mensaje por Invitado el Sáb Abr 02, 2011 11:02 pm

Alzó sus orbes azules hasta perderse en lo alto de los estantes. Ladeó la cabeza, arrugando la frente en son de duda. ¿Novelas? ¿Historia? ¿Sociología? ¿Pociones? Alissa tenía miles de opciones para leer y pasarla en paz un buen rato. El problema era que no sabía qué escoger. Una novela no era su opción, pues ella tenía miles... Algunas sin leer y otras que ya habia leído más de dos veces. Sí, eran novelas muggles, la chica a pesar de ser sangre pura, sus papás habían decidido que criarla como una humana común y corriente para que no sintiera desprecio por ellos cuando supiera qué en realidad. Y lo cierto es que a ella le venía dando igual, pues si era o no una bruja, pues... No era realmente muy importante. Si hubiese sido una muggle, pues se hubiera esforzado en ser la mejor abogada en criminalística, pero como no era... Pronto supo que ser la mejor aurora era su meta máxima. Sus padres, cuando escucharon lo que quería ser de grande, no lo creía ni tan siquiera un poco. Creían que querría ser como si bisabuela Elisbeth y ser sanadora de San Mungo. Pero no, ella era un tanto tenaz y le gustaba ver esas series muggles policiacas donde los buenos siempre salían ganando.

Miró una de las escaleras, tentada a subir y ver qué mas podía considerar como opción para leer, y después declinó esa idea. ''Veamos, veamos...'' musitaba en su mente, sin poderse decidirse cuál escoger. Y miró un libro de criaturas mágicas que le produjo gran curiosidad. No quedaba muy lejos de lo que medía ella, pues Ali era algo alta para poseer únicamente dieciséis años. Así que alzándose de puntitas, rozó con la punta de las yemas el lomo y de un brinco lo alcanzó, el libro se deslizo entre los que estaba. Una vez que lo tuvo en sus manos, rodó los ojos recordando que bien pudo utilizar un hechizo práctico. Sin embargo no estaba muy segura de cómo pero, siempre olvidaba que podía hacerlo: usar la magia. Blanqueó la mirada y abrió el libro, maravillándose de ver mucho colorido y letras. Lógicamente sería un excelente momento agradable. Dispuesta a irse a las mesas que había cerca de la puerta de entrada, empezó a caminar con el libro en sus manos pero al mismo leyendo por lo que no se fijó cuando chocó con alguien. Al alzar la mirada y escuchar la voz tan poco 'agradable', miró de quién se trataba: Thomas O. Gaunt.

En su interior, se movieron los primeros sentimientos que siempre le movían cuando él aparecía a su vista. Primero irritación, pues esa confianza con la que se movía, la superioridad con que veía a los demás que no fueran él simplemente no la soportaba. Después molestia ¿qué tenía qué estar haciendo él en la biblioteca? Tenía cosas más interesantes que estar aquí ¿No? La chica enarcó simplemente una ceja, sin dejar de ver cualquier sentimiento que precisamente sentía ahora. No se permitiría en absoluto dejarle ver alguna clase de expresión en su cara. -¿No tienes mejores cosas qué hacer, Gaunt?- preguntó con extrema tranquilidad. Algo que no comprendía era el porqué se salía de sus casillas de forma tan fácil cada vez que lo miraba, era ridículo. Y sin embargo no lo negaba, el chico tenía suyo, era guapo y si no fuera por esa actitud... ''Mujer céntrate y regresa a la realidad ¿te parece?'' regañó su vocecita de la conciencia y por primera vez le hizo caso. Lo dejó de observar para hojear el libro entre sus manos.-En fin, siempre es "agradable" toparse con alguien como tú.- murmuró en tono de sarcasmo, le era inevitable tratarlo así. A final de cuentas él se había ganado ese trato.


Última edición por Alissa E. Orwell el Sáb Abr 09, 2011 1:44 am, editado 1 vez

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Re: En el ambiente {Privado}

Mensaje por Invitado el Dom Abr 03, 2011 9:23 pm

Thomas esbozó una sonrisa ladeada de satisfacción. Si bien ella intentaba ocultar su irritación, él veía en sus ojos aquella rabia que rayaba el odio. Jugó con el libro de pociones entre sus manos y se encogió de hombros, adoptando una actitud casual.
▬¿Mejor que estudiar para demostrar que sé más que los demás? ¿Mejor que molestarte? No, no creo tener nada mejor que hacer ▬dijo con tono tranquilo y altivo. No sabía qué era lo que lo impulsaba a buscar irritarla todo el tiempo, a querer una reacción de ella. Él podía ser muchas cosas, pero pocas veces se portaba tan descortés con una mujer. Él era un caballero de los que ya no quedaban y, sin embargo, adoraba comportarse como un verdadero cretino con ella. Se recostó tranquilamente contra una estantería, no tenía intención de alejarse de ella hasta verla totalmente fuera de sus casillas. A lo lejos, sentadas en una mesita, estaban algunas de sus compañeras de casa fulminando con la mirada a Alissa. En cuanto notaron que él las veía, saludaron con la mano y sonrieron coquetas y bastante ruborizadas. Él rió por lo bajo y les respondió el saludo con un leve asentimiento de cabeza, para luego volver su mirada a la morocha.
▬Además, parece que pronto provocaré que una serpiente te muerda y quiero estar aquí para asegurarme de que eso no suceda. Se vería mal en mi historia académica, ¿no lo crees? ▬agregó divertido, al notar que las muchachas de Slytherin aún miraban a la Gryffindor con odio.

Suspiró ante su último comentario y negó con la cabeza, aún sin borrar su sonrisa petulante, esa que era tan característica en él. Se soltó un poco la corbata y se alborotó el cabello, dándose un aspecto así aún más despreocupado.
▬No importa cuánto intentes ocultarlo, sé que te encanta estar en mi presencia. Además, ¿sabes cuántas quisieran estar en tu lugar? ¿Sabes cuántas se desesperan por que les dirija la palabra? Eres una privilegiada, mesera, sólo porque me proporcionas diversión ▬dijo con tanta arrogancia que esperaba al menos un buen golpe por ello. No le importaba si lo que acababa de decir era verdadero o no, a él no le interesaba tener fanáticas, pero si Alissa se enojaba cuando él actuaba petulante, entonces sería la persona más egocéntrica del mundo. Resaltaría cada uno de sus defectos, la criticaría y le haría creer que la halagaba.

Sabía que su actitud era más que infantil, que estaba actuando como un niño caprichoso. Pero siempre que se le metía algo entre ceja y ceja, no paraba hasta conseguirlo. ¿Qué quería de ella? ¿Qué pretendía al hacerla enojar? Ni él lo sabía, pero lo que sí sabía era que el tipo de impulsos que tenía cuando estaba con ella eran difíciles de frenar. Verla enojada lo hacía sonreír, verla completamente fuera de sus casillas lo hacía feliz. Él era feliz cuando ella no. Le reconfortó la idea, a pesar de que le pareció más que retorcida. Pensó que luego lo hablaría con su hermana, ella solía entender su mente más que él mismo, además le daría su propia opinión objetiva. eso era lo que necesitaba, una opinión objetiva de porqué verla tan desacatada lo hacía tan feliz.

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Re: En el ambiente {Privado}

Mensaje por Invitado el Dom Abr 03, 2011 11:21 pm

Siguió hojeando el libro de criaturas mágicas, ahora sin mucha atención, a tal grado que no sabía que era lo que estaba viendo. Solamente veía letras y letras, y una que otra vez el dibujo de alguna criatura. La presencia del chico Slytherin indudablemente no le permitía concentrarse en otras cosas, y aquello le hizo fruncir ligeramente el ceño, que logró disimular al estar viendo un hipógrifo de dibujo. No leyó muy bien lo que decía porque la voz de Thomas le sacó de la poca concentración que le quedaba. Soltó un suspiro, alzando un poco sus ojos azules, al parecer hojeaba un libro de pociones. -Tienes razón, estás tan aburrido que has venido con tu juguete preferido ¿no es verdad?- enarcó una ceja, y lo curioso era que aún mantenía el rostro ecuánime, lo mejor que podía no le daría la satisfacción de verla molesta. Se esforzaría en guardar cualquier clase de sentimiento hacia él. No lo merecía, ni siquiera su odio. Porque ella era de las personas que opiniaba que: ''Odiar a una persona implica darle más importancia de la que realmente tiene''.-Entiende algo, Gaunt. Yo no soy tu juguete ¿si?- le hizo saber mientras que pasaba de nuevo la hoja y en cuanto sintió miradas sobre su persona, giró la cabeza. Varias chicas de la casa de Slytherin le estaban fulminando con la mirada, se notaba a kilómetros de distancia que cada una de ellas mataría por estar en el lugar de Alissa. Y ella en cambio deseaba estar lejos de la vista de él, así no sería molestada.

-Vaya, se nota que tienes un club de fans. ¿Por qué no vas a saludarlas y hacer adulación de tu ''hermosa'' persona, mientras que me dejas en paz a mí, eh? ¿No es más tentador eso?- preguntó alzando de nuevo su mirada, hacia el rostro del chico. Su cabello, esos ojos llenos de arrogancia, las facciones en una perfecta expresión de burla... No las soportaba, le quería dar un buen golpe y ver como se borraba esa expresión pero ¿Quién le aseguraba que pasaría así? Además de que estaba claro que todo lo hacía con intención de hacerla enojar, y entonces él tendría la razón. Y ella simplemente se negaba a darle la razón, primero muerta antes que hacerlo. -Uy sí, como le tengo miedo a esas... Chicas que mueren por ti.- declaró sin atisbo de temor alguna, mofándose de la idea. Ya parecía que le iba a temer a unas chicas con las hormonas alocadas y todo por él. No terminaba de comprender qué le veían aparte de la galanura que poseía naturalmente. Negó con la cabeza, esbozando una sonrisa ladina al escuchar su última mención.

-Permíteme reir: Já, já.- rodó los ojos, cerrando el libro de golpe.- Siéndote sincera, entre más lejos estés de mi mucho mejor, porque sé que no te agrado y tú definitivamente no me agradas.- dijo alzando la barbilla como una orgullosa leona, capaz de poderse enfrentar a una serpiente como lo era él.- Ya te he dicho miles de veces, que no me llames mesera. Y por si todavía no deduces, no me siento ninguna 'privilegiada' porque me dirijas la palabra. Además de que claro... No sé que es lo que te ven aparte de...- se calló. ¿Qué iba a decir? ¿'Aparte de lo guapo que eres'? ''Bravo mujer, has metido la pata'. Supo que debía irse a las mesas antes de que la regara todavía más.- En fin, Gaunt un placer cruzar unas cuantas verdades contigo.- dijo haciendo ademán para marcharse, y se apartó del frente de Thomas, empezando a caminar.


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Re: En el ambiente {Privado}

Mensaje por Invitado el Lun Abr 04, 2011 5:03 pm

«Tu juguete preferido» esas palabras en su boca sonaban mucho mejor que en la mente de Thomas. Pues a fin de cuentas, eso era ella, un juguete con el que se entretenía cuando estaba aburrido, la manejaba a su gusto incluso cuando ella no se daba cuenta. Pero no le permitiría saber su predilección, él tenía a quién molestar y con quién entretenerse en todo tipo de formas, pero la prefería a ella. Prefería pasar horas discutiendo con ella que estar teniendo sexo con la chica que él eligiera, por tan sólo poner un ejemplo. Prefería estar en la biblioteca escuchando sus intentos de ofenderlo antes que salir a perseguir a la Ravenclaw que había visto minutos antes. Él la prefería a ella. Colocó su dedo índice en el mentón de ella, levantando su rostro para encontrar su mirada. Le sonrió y enarcó una ceja con un dejo de desafío, como solía hacerlo.
▬Cariño, ¿realmente crees que llegas al rango de mi juguete preferido? Simplemente eres el que está más cerca ▬le dijo entre dientes, para luego soltarla sin borrar su sonrisa. Esa sonrisa no se borraría por un buen rato, pues sabía que como él era feliz molestándola, a ella le molestaba que fuera feliz.

No pudo evitar una carcajada cuando ella volteó a ver a sus compañeras. Juró que vio las chispas de fuego saliendo de aquellas muchachas y por un momento creyó que se abalanzarían sobre Alissa. Sus siguientes palabras sólo lo hicieron reír más. ¿Dejar su entretención para ir con unas chicas que le dirían todo lo que él ya sabía o quería escuchar? Ni en un millón de años. Lo que le hacía ser tan seguro de sí mismo, o egocéntrico en otras palabras, no eran las adulaciones de los demás, sino sus logros. Él no necesitaba gente que le besara el trasero para sentirse superior, él lo era por las cosas que había logrado.
▬¿Qué puedo decir, Orwell? Mis fanáticas son algo agresivas, yo que tú me cuidaría ▬dijo cuando dejó de reír por fin, encogiéndose de hombros y cruzándose de brazos. Y si bien sonaba a broma, él sabía lo violentas que podían llegar a ser las chicas serpientes. Estaban un poco... locas, por decirlo de alguna forma. Y por eso le gustaban, por lo agresivas que podían llegar a ser. Sin embargo, sus compañeras de casa en su mayoría eran vacías, huecas, no tenían misterio ni esencia. Eran eso, un grupo de violentas malcriadas buscando atención. A él no le interesaban demasiado ese tipo de chicas, él prefería los retos.

Escuchó sus siguientes palabras con atención, sin descruzar sus brazos. ¿Que a él no le agradaba ella? Eso era cuestionable. No era una cuestión de que le agradase o no, a él le proporcionaba diversión, pero si sentía simpatía por ella debajo de aquellas constantes provocaciones podía ser cuestionable. En un principio no, no le agradaba, no la soportaba. Pero a la vez la soportaba, pues la buscaba todo el tiempo. Era una contradicción lo que aquella muchacha suponía para él y era eso lo que encontraba tan divertido, intentar descifrarla. Esa frase inconclusa lo hizo volver a la realidad, frunciendo levemente el ceño y agrandando su sonrisa. ¡Zaz! Ahí comenzaba todo. En cuanto ella intentó alejarse, él la tomó por el brazo derecho y sin ningún esfuerzo la volteó, acercándola a él.
▬¿Qué pasa, leona? ¿Acaso crees que te voy a dejar ir sin terminar esa frase? ▬le dijo con voz baja, desafiante, incitante. Una sonrisa que invitaba parecía no irse de su rostro, y enarcó una ceja para acentuar el reto.

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Re: En el ambiente {Privado}

Mensaje por Invitado el Lun Abr 04, 2011 6:08 pm

Desvió la mirada una vez más para mirar encima del hombro a las tontas compañeras que tenía de casa el chico verde. Enarcó una ceja, analizando un momento. Con aquellos ojos y facciones en una perfecta mueca de odio hacia ella, Alissa por un momento se imaginó a esos demonios rapiñadores que describían en uno de sus libros preferidos. Entrecerró un poco los ojos, si hubiera estado más cerca ya se imaginaba las cosas que estarían diciendo de ella. ''Estúpida Orwen'' ¿''Ya viste su horrible cabello''? ''¿Que tanto hablar con el sexy de Thomas''? Entornó los ojos, no valía la pena romperse la cabeza, porque a leguas se le podía leer lo que sus mentes vacías estaban carburando en aquél momento.

Frunció el ceño al momento de girar, pues el chico se había acercado, tomando su mentón formulando con su irritante voz aquella pregunta en sus labios. Lo miró fijamente, sin querer transmitir nada de lo que por dentro se moría por decir. ¡Lo quería hacer papilla! Pero su moral no lo permitía además de que su orgullo simplemente se reusaba a querer rebajarse a su nivel, o por lo menos es lo que ella quería creer. -No me digas, 'cariño' ¿Te parece bien?- se limitó a decir pues si bien quiso evadir la pregunta, también se puso a pensar en sus palabras... ''Juguete preferido'' ¿Cómo había llegado a esa conclusión tan rápidamente? A veces no le gustaba hablar por hablar, pero con él estando presente concentrarse en algo era un tanto difícil. La soltó y ella ladeó el rostro también, frunciendo un poco el ceño. -Y no me toques.- declaró más como una advertencia que nada.

Arrugó al frente, que la combinó con una sonrisa divertida en el rostro, burlándose de lo que decía ahora Thomas. ¿Ella? ¿Temer de ellas? En su interior se estaba muriendo de la risa, pero como no deseaba verse como loca riéndose simplemente lanzó una risita discreta, negando con la cabeza. -Ya te dije, no les tengo miedo a esas serpientes arrastradas.- dijo con parsimonia aunque la última palabra la arrastró mientras que pestañeaba un par de veces. Sabía que en efecto y aunque él lo dijera de broma, que sus compañeras de casa podían ponerse muy agresivas, Alissa les echaría incluso porras si se tratase de alguien 'mejor' que Thomas. Al pensar eso, se removió algo en su mente que le hizo dudar aquella afirmación pero descartó la idea, pues era ridículo pensar que Thomas era de lo mejor que podía haber en la escuela.

Lo siguiente que ocurrió después de decir que debía marcharse le sorprendió ligeramente, pero pudo disimularlo una vez que estuvo frente de Thomas. Oh sí, la propia Gryffindor se estaba metiendo en graves problemas y no tanto por Thomas sino porque sus admiradoras estaba viendo todo el show que ella y él estaban ofreciendo. Por una parte, la más oscura que poseía el alma noble de ella se estaba muriendo de risa, se moría por ver las caras de la idiotas de Slytherin, si no fuera porque eran humanas, seguramente ya hubieran botado la mesa y empezarían a gritar de enojo y molestia. Le complacía muy en el fondo ser ella la que Thomas tuviese enfrente y no ellas. Pero la otra parte, la predominante en la vida de Alissa, estaba que no podía disimular el evidente nerviosismo. ¿Qué se supone que iba a decir? ''Ahora veamos como te deshaces de él'' susurró su mente en deje burlón. No podía ser que hasta ella la dejara en estos aprietos. Apretó más el libro contra sí, como su fuera alguna clase de escudo contra los penetrantes ojos de Thomas. -Yo...- murmuró mordiéndose ligeramente el labio pero pronto, sacudió la cabeza.- Suéltame. Ahora.- enarcó una ceja así como lo hizo él, que mejor que evadir ciertas cosas.

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Re: En el ambiente {Privado}

Mensaje por Invitado el Mar Abr 05, 2011 12:15 am

A ella no le gustaba que él le dijera cariño ni que la llamara mesera, por lo que era exactamente lo que iba a hacer. A ella le molestaba que la tocara, por lo que buscaría todo medio para estar en contacto con ella. Ella quería que la soltara, por lo que no la soltaría de ninguna manera. En cuanto su mano entró en contacto con la piel de la morocha, se escuchó a lo lejos un «ohhh» seguido de varios murmullos, pero no apartó ni por un segundo los ojos de la muchacha que tenía frente a él. Supuso que sus fanáticas se habían alterado al ver el más leve contacto físico, el que ellas anhelaban cada vez que lo veían pasar. No le interesaba. La atrajo hacia sí y escudriñó en la mirada de ella como buscando una respuesta, una pista, algo que le dijera porqué ella llamaba tanto su atención. Ladeó un poco la cabeza y esbozó una media sonrisa, mientras entrecerraba los ojos levemente.
▬Estás loca si crees que te soltaré sin que termines esa frase ▬dijo en voz baja, entre amenazadora y seductora.

Analizó sus movimientos como un jugador analiza al equipo contrario antes de un partido. Notó cómo se aferraba al libro como si fuese un escudo de plata capaz de protegerla de lo que fuese. Notó cómo se mordía el labio y cómo sacudía la cabeza tratando de hacerse reaccionar, cómo su mirada intentaba esquivarlo. Estaba nerviosa, de ello no había duda. Esto sólo hizo que Thomas se sintiera aún más confiado. Él le provocaba nerviosismo, él la hacía sentir incómoda, por ende, él tenía poder sobre ella, él le generaba emociones, sentimientos y reacciones. Él podía hacerla enojar, él podía incomodarla y eso lo hacía sentir tan bien que era difícil de explicar.

Siempre, desde su nacimiento, había tenido el talento de manipular a las personas. Para él todos eran marionetas, él se encargaba de mover las cuerdas a su gusto y adoraba encontrarse gente como Alissa. Ella era un poco más difícil de manipular, su mente era fuerte y sus ideas firmes, le había costado un poco poder darse cuenta que el modo de controlarla era haciéndola enojar, provocándola hasta el punto en el que ella perdía los estribos. Solía ser más fácil; un par de palabras por aquí, un par de mentiras por allá y ya tenía a todos a su alrededor pensando como él y, mejor aún, creyendo que esas ideas las habían generado por sí mismos. Esa era otra de sus grandes habilidades, él hacía que las personas vieran lo que él quería que vieran. Que creyeran lo que él quería que creyeran sin saber que en realidad, el solamente los estaba manipulando. Su juego mental era complicado y engañoso, pero muy efectivo y si alguien con una capacidad de persuasión como la de él aprendía a manejarlo, era prácticamente imparable. Tenía un gran futuro adelante y sabía que a través de la manipulación, ayudado por su inteligencia y astucia, lograría sus cometidos en un abrir y cerrar de ojos.

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Re: En el ambiente {Privado}

Mensaje por Invitado el Mar Abr 05, 2011 12:51 am

Empezaba a perder la paciencia, no comprendía el porqué se estremeció ligeramente al sentir el contacto de las manos de Thomas con su brazo, era tan deliciosamente extraño. Pero no se iba a detener a decirle eso, es más... Eso jamás lo sabría él. Sería una imprudencia y un movimiento en falso, que la dejaría al descubierto. Aunque bien ella era una persona pacífica y tranquila, era de esos mares totalmente impredecibles, Porque por lo mismo, no sabes cómo va a reaccionar ante qué situación. La hacía algo así como una ''caja de Pandora''. Miles de secretos que está guardados en su interior. Por lo mismo, era el gran enigma de su padre. Quien siempre quería saber qué era lo que cruzaba por la mente de Alissa, ya que decía que sus ojos azules eran como un misterio que invitaba a quien los vieran a que se atreviera a decifrarlos.

Soltó un suspiro exasperado, que se mezcló con varios ''Oh'' ''¡No puede ser!'' ''Suertuda esa Orwell, luego nos la pagará'' y demás. Sin embargo, la mirada intensa y voraz de Thomas no le hizo poderse voltear y con una cara desconocida combinada entre diversión y burla poderles dar a entender a esas chicas miles de cosas. mofarse de ellas aunque sabía que después, se metería en problemas. Así que optó por ignorarlas y concentrarse en él, por primera vez. -¿Y cómo me la vas a sacar? ¿Golpes? ¿Patadas? ¿Experimentos raros?- dijo, desafiándolo a que lo intentara porque si lo hacía (Cosa de la que no lo creía capaz, de hecho) ella daría pelea; como al guerrera que Alissa era. No se daba por vencida hasta escasear cualquier recurso.

Supo de todas formas, que haberse mordido el labio inferior, sacudir la cabeza y verse vulnerable precisamente frente a él, fue su más grave error. Ya que seguramente él ya comenzaba a deducir miles de cosas que por el momento no se quería detener a pensar, pero aún así le producía gran curiosidad saber qué era lo que rondaba por su mente. Retrocedió como pudo, sintiendo como jalaba a Thomas con ella; por lo menos ya no estaban al alcance de las chismosas de Slytherin, y al igual que él la miraba de una forma extraña, ella hizo lo mismo analizando qué era lo que le provocaba más irritación: si su cara o ese comportamiento tan egocéntrico y cretino que solamente conocía ella de él. Porque de algo estaba segura, y era que Thomas únicamente se comportaba con ella de esa forma tan terrible. Aparte claro de que lo sabía gracias a que escuchaba rumores de: ''Thomas no pudo ser, él es todo un chico centrado'' ó ''Thomas Gaunt es todo un caballero'', él mismo se iba a formando una buena reputación con medio mundo. No comprendía como todos caían ante los encantos del joven Gaunt. -Suéltame, ya.- murmuró bajo pues estaban en la biblioteca y hacer un escándalo no era factible para ella, no le gustaban en absoluto.

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Re: En el ambiente {Privado}

Mensaje por Invitado el Mar Abr 05, 2011 10:27 pm

Suspiró y negó con la cabeza, riendo levemente ante sus ocurrencias. ¿En qué universo Thomas Gaunt golpeaba a una mujer? La idea en sí sonaba estúpida. Era cierto que cuando se enojaba podía ser violento, pero ni siquiera esa rabia incontrolable que surgía las pocas veces que se enojaba de verdad lo llevaría a tocarle un solo cabello a una mujer. Eran pocos los que lo habían visto verdaderamente fuera de sus casillas y no era nada bonito, no había razonamiento que valiera, cuando Thomas se enojaba la ira, la furia y el odio se encargaban de hacer desaparecer el resto de él, dejando ver al verdadero monstruo que se escondía bajo las muchas capas de aquel joven. Porque si había algo que sólo su padre y su hermana conocían era lo oscuro que en realidad era su corazón. Y eso, al menos en su familia, era algo de lo que él debía estar orgulloso. Tenía que presumir su incapacidad para crear lazos afectivos, su crueldad a la hora de apartar a las personas que le estorbaban, su egoísmo y su ambición sin límites ni escrúpulos. «El fin justifica los medios» solía decirle su padre desde que él era pequeño, haciendo que la idea se le implantara en la cabeza. Si le traía un beneficio, no importaba lo que podía llegar a hacer. A veces se encontraba a sí mismo preguntándose cómo hubiera sido crecer en otro tipo de familia, en el que el amor fraternal estuviese antes que los logros y la ambición. En el que, si fallaba en un examen, le dijeran que todo estaría bien en lugar de torturarlo con una maldición Cruciatus hasta que dijera las respuestas correctas. Él no se quejaba de su familia, estaba orgulloso de su noble procedencia, pero sabía que muchos subestimaban lo que en realidad era estar del otro lado de la pantalla. Para muchos, Thomas recibía todo en bandeja de plata, pero no podían estar más alejados de la realidad. Pensar en su familia fue borrando de a poco su sonrisa, pero aún así intentó sacudir esas ideas de su cabeza y concentrarse en «su juguete», como ella misma se había definido.

En cuanto ella comenzó a retroceder, él se movió con ella, como una sombra. Notó que habían quedado fuera del campo visual de sus compañeras, algo que agradeció, pues no quería tener que ir por la sala común explicando porqué perdía su tiempo con una Gryffindor. Él no le debía explicaciones a nadie, y ciertamente, ni siquiera tenía explicaciones para él mismo en ese momento. Ante un nuevo pedido de que la soltara, Thomas no pudo evitar poner los ojos en blanco mientras recuperaba su sonrisa.
▬Te soltaré cuando me digas. Terminar la frase es mucho más fácil que seguir pidiéndome que te deje ir, mesera, ya tendrías que haber dado cuenta de eso ▬dijo tranquilamente, aún con su mano aferrando el brazo de la muchacha con fuerza y suavidad a la vez, esa combinación que sólo podía con seguir con ella.

No comprendía porqué ella insistía en decirle que la soltara en lugar de terminar la frase, la forma más práctica. Su sonrisa se ensanchó ante una idea que la haría reaccionar, aunque fuera verdad o no, al menos pegaría un buen salto y, si tenía suerte, incluso la haría enojar. Con la mano que tenía libre, acarició con suavidad su brazo, subiendo hasta su cuello y su mejilla, acercándose más a ella, reduciendo la distancia a escasos centímetros.
▬A menos que en realidad... no quieras que te suelte ▬susurró con un deje de seducción, reprimiendo sus deseos de echarse a reír a carcajadas. Delineó los labios de la morocha con su dedo índice, preparándose al menos para un buen golpe. Y aún así, intentando hacerla enojar, se vio más que tentado a dejarse llevar por el momento. No entendía cuál era su problema. No podía negarlo, ella era más que atractiva, pero él no la soportaba, a él no le gustaba... ¿o si?

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Re: En el ambiente {Privado}

Mensaje por Invitado el Mar Abr 05, 2011 11:07 pm

Alissa era más que evidente que si en un principio se había prometido no mostrarle algún sentimiento al chico que tenía enfrente, ahora esa promesa se había ido a la borda; ya le parecía lejana la idea de que podría volver a mostrar su cara de paz cada vez que él estuviera rondando cerca, a sus alrededores. Frunció el ceño, imaginándose que sus ojos ahora estaría brillando pero no por admiración o por alegría, ya parecía que iba estar alegre de Thomas Gaunt le estuviera hablando y más que eso le estuviera tocando el brazo, bien pudo responder con un: Ya basta que me estás lastimando, pero el agarre no era doloroso ni le cortaba la circulación, simplemente era firme y suave al mismo tiempo. Cosa que desconcertaba bastante a la chica pero no deseaba hacerse un lío en la cabeza, si de por sí ya estaba con miles de sentimientos revolucionando en su interior, y era bastante contradictorios. Si alguien pudiese meterse en su mente ahora mismo, lo más probable es que saliera inmediatamente, ya que le provocaría un mareo. Lo siguiente que bombardeó su cerebro fue esa famosa: "la pregunta del millón", aquella que resaltaba entre todas las demás, era simple pero compleja al mismo tiempo. ¿Por qué? ¿Por qué Thomas con una sola aparición lograba que ella se irritara al punto de ponerse roja de furia? ¿Por qué sentía unas ganas irremediables de querer atestarle un golpe para que se callara? ¿Por qué lograba sacarla de sus casillas de forma tan rápida? ¿Por qué?¿Por qué? Y entonces con ello simplemente sintió más molestia que antes, convirtiéndose en enojo, claro todo esto revoloteaba por la mente de la Gryffindor sin dejar de analizar a su... ¿Enemigo? ¿Conocido? Y otra pregunta más que agregar: ¿Qué era Thomas Gaunt en la vida de Alissa Orwell? Sacudió la cabeza, tratando de alejar esas cosas de su cabeza. ¿Qué rayos le pasaba hoy?

Percibió que así como ella cavilaba al mismo tiempo que pensaba, el Slytherin estaba haciendo lo mismo, se volvió a morder el labio. No sabía que hacer para salir de la situación en la ella misma se había hundido. Lo peor del caso es que, la solución era tan desagradable como estar aprisionada. ''Vamos, dile lo que quiere escuchar. Termina la frase'' le sugirió la voz de la conciencia que bien, era representada en los programas animados de los muggles con un angelito y un diablito. Tragó saliva, sintiendo de pronto la garganta seca, escuchando lo que decía y frunció los labios, en una línea recta que combinada con su expresión era más que una clara expresión de enojo, molestia y algo más que no era identificable para ella. No respondió nada, porque no sabía qué responderle exactamente. Decir la frase representaba dos cosas para la castaña y era que en primer lugar, se vería rebajada a hacer lo que Gaunt le estaba obligando a decir y la segunda, darle cierta satisfacción. Ella no se lo dejaría tan fácil.

Pero lo que sucedió después, simplemente le sorprendió bastante. Thomas, con su mano libre acarició el brazo de ella, produciéndole miles de estremecimientos, ascendieron por su cuello y finalmente la mejilla. Y su mención, le hizo abrir los ojos con sorpresa, y estupefacción. Muy dentro de ella sabía que era una remota posibilidad, pero nunca lo admitiría, jamás. Los labios de Alissa se relajaron, una vez que él pasó su dedo índice por ellos, cerró los ojos tratando de buscar la respuesta y simplemente negó con la cabeza. No sabía qué más hacer. Estando con otra persona, bien pudo darle un golpe, pero era él a quien tenía enfrente y estaba completamente tensa, no podía mover absolutamente nada de su cuerpo. No respondía.No le agradaba, no lo soportaba, él la ponía de malas... Era excesivamente atractivo, quizá más que eso pero no podía gustarle a ella. ¿Verdad?

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Re: En el ambiente {Privado}

Mensaje por Invitado el Miér Abr 06, 2011 7:37 pm

Thomas continuó acariciando su piel, tan suave y tersa que hacía que se sintiera bien ante el más leve tacto. Esperaba una reacción, una respuesta, incluso un insulto, pero nada de ello sucedió. La observó cerrar los ojos, estremecerse ante sus caricias, negar levemente con la cabeza. ¿Qué significaba eso? ¿Que no le terminaría la frase o... que no quería que la soltara? ¿Porqué no se había enojado, porqué no lo insultaba y lo empujaba como había esperado que hiciera? Su sonrisa petulante fue lentamente borrándose, dando paso a un enorme desconcierto. Segundos antes creyó tener la situación bajo su entero control, sabiendo lo que pasaba y lo que iba a pasar. Pero la actitud sumisa de ella lo había dejado perdido, completamente confundido y más tentado que nunca a hacer algo que no debía hacer: demostrar cuánto ella le interesaba en verdad, cuánto le atraía. Tragó saliva, ya no había rastro de burla o arrogancia en su rostro, tan sólo había desconcierto y curiosidad. Quería saber porqué ella no había reaccionado y, por primera vez, realmente se preguntaba cómo se sentiría besarla en serio.

Analizó sus facciones, buscando una respuesta a su reacción, pero parecía ser sincera. Nada en su expresión revelaban una burda broma, o un intento de desconcertarlo. Tomó un mechón de cabello que caía en su rostro y lo colocó detrás de su oreja con delicadeza, como si temiese romperla. Soltó la mano con la que la mantenía aferrada, pero tan sólo para llevarla hasta su cintura, atrayéndola hacia sí y eliminando la distancia entre ellos. Buscó su mirada casi con desesperación, pues era en aquellos ojos celestes de la Gryffindor en los que él veía la verdad. Los ojos de la muchacha eran una verdadera ventana hacia lo que realmente sucedía en su interior. ¿Qué había en ella que hacía imposible odiarla? Sí, la molestaba 24/7, la buscaba, intentaba hacerla enojar, le hacía comentarios hirientes, pero no la odiaba. No podía odiarla. Simplemente no podía, a pesar de que a él se le hacía fácil odiar a las personas. No entendía que tenía aquella chica para provocar que todo en él diera un giro de trescientos sesenta grados.

Colocó una mano en su mejilla, acunando su rostro mientras con el pulgar la acariciaba y esbozó una leve sonrisa, libre de sarcasmo o burla.
▬Entonces supongo que ya no te dejaré ir ▬murmuró, a una peligrosa distancia de sus labios, sin atreverse a besarla. Aún estaba la posibilidad de que ella le estuviese jugando una broma de mal gusto, en la cual él estaba a punto de caer. Odiaba estar siempre a la defensiva, pero su problema para confiar en las personas lo obligaba a cuidarse las espaldas de todo el mundo, incluso de aquellos que no intentaban lastimarlo. Siempre tenía un contraataque preparado, pero aún no sabía cómo se defendería de Alissa si esta decidía reaccionar y tomar al toro por los cuernos. De cualquier forma, esperó poder experimentar lo bien que se sentía estar tan equivocado acerca de alguien.

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Re: En el ambiente {Privado}

Mensaje por Invitado el Miér Abr 06, 2011 8:31 pm

No había caído en la cuenta de algo importante: Los latidos de su corazón eran rápidos, le zumbaban literalmente en los oídos y de no ser porque ella no era una drama queen, podría jurar que Tomas estaba escuchando el desenfrenado latido de su corazón. Entreabrió ligeramente los labios, así como los ojos mirando a Thomas, sin poder pestañear ni una sola vez. Estaba entre sus cavilaciones, sus sentimientos, y obviamente mirando a él. Pronto olvidó donde estaba, qué era lo había ido a hacer. Las caricias del chico Slytherin sobre su rostro abrieron paso a algo que no pudo evitar la chica Orwen: se ruborizó al mismo tiempo que bajaba la mirada. Sí, efectivamente, el joven Gaunt había conseguido algo que nunca, nadie jamás en la vida había podido conseguir. Eso era lógicamente, lograr que Alissa se dejase leer como un libro. Es decir, permitir que a través de su rostro, los sentimientos y emociones traslucieran. ¿Por qué era así? La respuesta era muy sencilla. Desde niña, los muggles pequeños siempre la miraban raro, incluso la etiquetaban de freak. Ella no era muy sociable con ellos y llegó a sentir odio por medio mundo. Pero, su madre le hizo ver que ellos tenían cierto miedo a lo diferente y por lo mismo, no era en absoluto malo ser diferente. Aunque en un principio la pequeña Alissa no comprendía porqué le decía eso su madre, justo cuando pasó lo que tuvo que pasar, entendió el concepto de ser 'diferente'. Y lejos de querer exterminar a los muggles, sintió cierta lástima hacia ellos; ya que si discriminaban todo lo que era diferente a ellos, pues entonces no tenían ninguna clase de remedio. Con una de sus manos libre, la que no era aprisionada por la mano del chico, deslizó con suavidad el libro hasta que tocó el piso.

Al regresar a la realidad, observó el rostro del chico que tenía enfrente y arrugó al frente en son de verdadero asombro. No había ningún atisbo de engaño, burla o ironía; aquella sonrisa arrebatadoramente petulante se esfumó de forma lenta, despacio. Más bien, había cierto desconcierto y confusión por parte suya, lo que no comprendía era el porqué de eso. ¿Qué pasaba ahora por la mente de él? Lo quería saber, quería adentrarse y ver qué clase de cosas vería. Pero, sabía que era imposible leer la mente de las personas. Soltó aire, como si pareciera que lo había estado reteniendo por un largo rato, cayendo en la cuenta de algo importante. No era odio lo que había dentro de ella cada vez que lo miraba, simplemente era enojo, molestia pero llegar a rayar en el odio, no. En aquellos momentos un mechón de su cabello resbaló por su cara, pero así como llegó allí, fue retirado de forma inmediata, lo que le obligó a alzar la mirada de nuevo a él, sintiéndose un tanto extraña. ¿Cómo había llegado hasta ese punto y con él? No lo sabía pero su cabeza no estaba para responder preguntas. Se sintió libre de su agarre, solo para sentir como la tomaba suavemente de la cintura eliminando cualquier clase de distancia que quedara, percibió como era que ella de forma lenta reaccionaba a sus acciones y colocaba las manos en sus hombros, temblando como verdadera gelatina, jamás se había encontrado con una situación igual.

Quiso creer que era alguna clase de broma de terrible gusto surcaba por la mente de Thomas, pero no era así. No percibía nada de eso, simplemente sinceridad. Acunó con su mano grande el rostro de la chica Gryffindor, y al sonrisa ligera sin malas intenciones le hizo sonreir un poco a ella. Esa sonrisa le quedaba mucho mejor que la que siempre usaba, o bueno era la opinión de la castaña. Quiso responder ante lo que decía, pero incluso las palabras se le atoraban en la garganta a ella, por lo que simplemente permitió dejarse llevar por un momento, y rozó los labios del chico Gaunt con suavidad, con cierto temor a ser rechazada. Pero, como algunas personas le decían a ella: ''Si no arriesgas, entonces no ganas''

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Re: En el ambiente {Privado}

Mensaje por Invitado el Jue Abr 07, 2011 12:31 am

Sintió las manos temblorosas de la muchacha colocarse sobre sus hombros. Sus mejillas habían adoptado un encantador color carmesí, dándole el aspecto de una muñeca de porcelana, perfecta desde el rostro hasta los dedos de los pies. Supo en ese instante que las reacciones de Alissa eran reales, que sus intenciones eran sinceras, que con ella podía bajar la guardia, pues ella acababa de hacerlo con él, entregándose a sus brazos. Su sonrisa tímida le arrebató el aliento y se preguntó cómo era que había pasado de querer verla enojada a no querer separarse de ella. Una voz burlona le recordó que él no podía enamorarse, ni querer a nadie, que él era un monstruo y siempre lo sería, que jamás podría ser feliz con nadie porque no era para eso para lo que había nacido. Sin embargo, esa voz acalló ante el roce de los labios de la joven con los de él. Sintió cómo una pequeña corriente eléctrica recorría su cuerpo, por lo que no lo pensó dos veces y fundió sus labios con los de ella.

Lo que lo siguió fue algo que no esperaba y que ciertamente no recordaba haber experimentado antes. Todo y todos a su alrededor desaparecieron y nada más pareció importar aparte de ella, a la que sostenía entre sus brazos como si ya no quisiera dejarla ir. Y lo increíble era que ese beso se sentía bien, adecuado, como si fuera lo que debía pasar. Había pensado que si alguna vez ese momento llegaba, la culpa lo mataría, no se sentiría bien. Pero en ese momento, supo que era algo que en un momento u otro debía pasar, algo que debía suceder, que no se podría evitar. Y la peor parte, o tal vez la mejor, era que no le importaba si no se podía evitar, pues él no quería evitarlo. No entendía qué le sucedía, qué tenía ella que la hacía tan... especial, tan diferente a sus ojos. Pero por primera vez desde que la había conocido, tampoco le interesaba obtener una explicación. Lo único que quería era más de ella, más de sus labios que parecían ser algún tipo de droga desconocida para él. Las emociones se agolpaban, intentando salir a la superficie, pues por primera vez en mucho tiempo él le estaba dando rienda suelta a sus sentimientos, se estaba dejando llevar por sus impulsos sin importarle las consecuencias, sin importarle a dónde podía llevarlo. Estaba viviendo el momento, olvidándose de sus prejuicios y sus juegos mentales, estaba siendo un adolescente normal por primera vez.

Sabía que las personas allí los observaban, sabía que iban a dar de que hablar, sabía que no tendría buenas consecuencias en su ambiente y que tampoco tendría buenas consecuencias para ella. Pero no le interesaba. Si alguna de su casa intentaba tocarle un solo cabello a la Gryffindor, él mismo se encargaría de ellas, nadie molestaría a aquella muchacha más que él. Si alguien llegaba a decirle algo negativo, por más mínimo que fuera, sería él quien la defendiera. Porque si bien la leona era capaz de cuidarse por sí misma, esas nuevas emociones que comenzaban a hacerse presentes en él significaban que ya no la dejaría ir. No tenía idea de cómo sería su relación a partir de ese momento, pero lo que sí sabía era que aún si continuaban con sus constantes provocaciones e insultos, ella ya formaba parte importante en su vida, ella se había ganado un lugar en el que ninguna había logrado obtener en mucho tiempo. Sabía que la gente hablaría, sabía que si el rumor llegaba a su hermana (y por ende a su padre), tendría mucho a lo que enfrentarse. Pero eso era lo increíble de aquella situación, a él no le importaba.

Movía sus labios a un compás suave, gentil, hasta dulce mientras acariciaba su cintura, bajando hasta su cadera y pegándola por completo a su cuerpo, como si no quisiese ni que el viento los separara. Sentía que una corriente eléctrica le recorría el cuerpo, haciéndolo estremecerse y deseó que ese momento nunca terminase.

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Re: En el ambiente {Privado}

Mensaje por Invitado el Jue Abr 07, 2011 2:43 am

Alissa seguía experimentando el miedo de ser rechazada, pues a final de cuentas por mucho que pretendiera con esa máscara de paz y tranquilidad que cualquier clase de comentarios ofensivos hacia ella no le eran muy importantes, ella seguía siendo una chica con sentimientos (un poco tonto en su opinión, decirlo de aquella forma). Sentía pequeños choques eléctricos en su espalda, nada molestos.Y algo sorprendente pasó: en vez de sentir las manos fuertes de Thomas, apartándola y con una sonrisa burlona en el rostro seguida de alguna frase lastimera de su parte, percibió como fue que empezó a corresponderle aquel roce de labios. La sensación era muy agradable, deliciosa logrando que de la nada olvidara completamente todo. El por qué, el cómo, el dónde... Absolutamente todo. Parecía que el joven representaba el sostén de ella, y no se soltaría, el único al que ella se aferraría de ser necesario. Aunque como todo, miles de sentimientos salieron a flor de piel, dominando a la chica Gryffindor en su totalidad, en su interior sabía que estaba mal de cierta forma, ya que ambos eran de casas contrarias, darían de qué hablar, serían el ojo del huracán por un buen rato pero a pesar de que estaba conciente de que tanto ella como él sería el foco de atención de muchos durante un largo, largo rato no le importaba en lo más mínimo. Y mucho menos que varias personas estuvieran allí, con ellos de esa forma. Eran solamente él y ella.

¿Cómo fue que llegó hasta allí con él? ¿Por qué? ¿Qué le pasaba? ¿Estaba bien o estaba mal? Miles de preguntas, ninguna clase de respuesta, aunque en aquel momento no era tan importante. Sabía, lo había sabido desde un principio pero prefirió ignorarlo del todo, porque le parecía lejana una idea como esa, pero ahora no. No lo odiaba, definitivamente, no. Era alguna clase de sentimiento que ella no conocía pero por alguna extraña razón identificaba como irritación, pero no era eso... Era otra cosa. Y por lo mismo, era un tanto frustrante no saber qué era lo que Thomas le producía. Y de nuevo la misma pregunta, ¿qué sería apartir de ahora, Thomas en su vida? Fuera para bien o fuera para mal, ella estaba completamente segura de que por mucho que los de Gryffindor quisieran echársele encima vorazmente, Alissa no lo iba a permitir. Amenazaría a cualquiera que se atreviera a decir una sola palabra de él y por las chicas de la casa de Thomas, bueno, ya sabría cómo ingeniárselas para evitarlas en los pasillos o en los baños, donde sea que fuese. Tomó un poco más de confianza y subió una de sus manos al cabello negro azabache de él, enredando sus dedos de forma suave. El roce de cabello con la yema de sus dedos le era muy... ¿Agradable? Sí, debía ser eso. Respondía el beso de forma lenta, un tanto tímida, y dulce, no sabía de dónde estaba sacando todo esto pero, le agradaba bastante el contacto de sus labios con los de él. Llegó a creer que se crearía alguna clase de vicio a partir de ahora.

Pronto, estando un poco consciente, pues tenía la mente nublada, se percató de cómo las manos del chico acariciaron su cintura, logrando que arqueara de forma ligera la espalda. Bajaron un poco más, topándose con cadera y atrayéndola hacia él, cedió ante todo. Su guardia estaba baja y alzarla de nuevo le costaría mucho trabajo ahora. Creía que todo se movía en cámara lenta, y por lo mismo, que únicamente pasaron unos cuantos segundos de esto. No estaba segura de cuanto llevaban así pero no sería ella quien quisiera separarse, es más, si por ella fuera... Se quedaría así toda la eternidad, disfrutando de aquel momento.

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Re: En el ambiente {Privado}

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